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NISSAN GT-R: ¡NO PODRIA HABER UN MEJOR REGALO DE NAVIDAD!

Si la idea era alegrarme la navidad, lo lograron a plenitud mis amigos que decidieron enviarme a casa el fabuloso Nissan GT-R, como si viniera arrastrando con sus 530 caballos el trineo de Papá Noel. Es cierto, no era para quedármelo, pero para empezar, cuatro días son mejor que nada, y tratándose de semejante juguete, son más que suficientes para dejar en el alma experiencias sencillamente inolvidables. El Nissan GT-R, que es la versión legal para los Estados Unidos del legendario Skyline GT-R de prohibida importación, está en Norteamérica desde el 2009, año en que fue elegido el auto del año por la revista Motor Trend.
2011 Coda Sedan
Es sin duda un súper-auto, que puede salir ampliamente favorecido cuándo se le compara con Porsches, Corvettes, Lotus, Maseratis, Lamborghinis y hasta Ferraris, y aún así ostenta un precio básico cercano a los $100 mil dólares, hasta modesto si se tiene en cuenta lo que cuestan algunos de los mencionados. No obstante, a diferencia de ellos, puede ser un auto de uso diario, capaz de convertir en una aventura diaria la rutina en que puede quedar relegada eso de tener que ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.
2011 Nissan GT-R
 Al Nissan GT-R lo impulsa un robusto motor V-6 de 3.8 litros, con turbo-cargadores gemelos que desarrolla 530 caballos de potencia y 448 libras por pie de torsión. Cada uno de los motores del GT-R es construido a mano por un mecánico maestro. La transmisión es automática, de seis velocidades con doble embrague, o dicho de otra manera, una transmisión convencional que funciona automáticamente y cuenta con un selector para tres modos de manejo: Normal, para mayor suavidad; R-Mode, para alto desempeño, y Save, para manejo a alta velocidad por largos recorridos, con menor suministro de torsión para un manejo más suave en superficies resbalosas. Los cambios pueden hacerse con automatismo total o manualmente, mediante el uso de las paletas instaladas a ambos lados del timón. La tracción es AWD, en las cuatro ruedas todo el tiempo, con el sistema patentado ATTESA E-TS® que integra en el eje trasero la transmisión, el diferencial y la caja de transferencia de la doble tracción.
NissanGT_R_136_CopyCon tanta potencia, puede resultar común que el conductor acelere el auto más allá de lo apropiado. En un caso como ese, un SRT Viper, por ejemplo, reaccionaría haciendo un trompo que podría acabar en pérdida de control del vehículo. Esto jamás sucedería en un GT-R, gracias al TCS, el sistema electrónico de control de tracción, que parece diseñado para perdonarnos, a los menos expertos, esos pequeños errores que cometemos al volante. Función similar cumple el VDC, el sistema avanzado de control de la dinámica del vehículo, que también puede operar en tres modos, a selección del conductor. El primero, para uso Normal, que controla los frenos y la potencia del motor; el R-Mode, para alto desempeño, que ajusta la distribución de la potencia entre los ejes trasero y delantero, mejorando así el manejo del auto, y finalmente, la tercera opción que consiste en simplemente apagar el sistema VDC, dejando todo en las manos del piloto.
NissanGT_R_131_CopyLa aceleración del Nissan GT-R es sencillamente apabullante: de 0 a 60 millas por hora en cerca de 3 segundos, con una velocidad máxima de 193 millas por hora. Obviamente cuenta con unos frenos adecuados, los Nissan/Brembo®, a discos ventilados en las cuatro ruedas, con mordazas de seis pistones adelante y cuatro atrás. Esa singular combinación de motor, transmisión, tracción, suspensión y frenos responde por un manejo seguro, preciso y cargado de emoción hasta la plenitud. Es placentero acelerar un auto que en menos de lo que uno se da cuenta, ya lo tiene por encima de la velocidad máxima permitida. Pero es mejor aún saber que el auto lo está haciendo de manera segura, que no va a reaccionar indebidamente en una curva y hasta va a corregir los errores que uno cometa, y que cuando llegue la hora de detenerlo intempestivamente, los frenos van a responder con absoluta eficiencia. Me encantó manejar el Nissan GT-R, me gustó cómo suena su motor y cómo se desplaza por entre el tráfico con una agilidad suprema. Me encantó su espacio interior y me impresionó muy favorablemente su sistema de sonido Bose. Alcancé a deslumbrarme con la forma cómo llama la atención, atrae todas las miradas y hasta desinhibe a las personas, entre ellas muchos admiradores, hasta el punto de acercarse a hacer preguntas y comentarios, y hasta elogios, como el que me hizo un joven en el estacionamiento del supermercado, que en la distancia me gritó: “I love your car.” Fueron cuatro días de pleno disfrute con un solo momento desagradable: el momento en que vinieron a recogerlo, para dejarme con una buena cantidad de memorias que nunca se olvidan y la esperanza de que la próxima vez que lo tenga sea para quedarme con él por más de 96 horas. Para toda la vida, ¿por qué no?…

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